Netanyahu anunció que su gobierno va a abrir negociaciones directas con Líbano para un plan de paz

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha anunciado que su gobierno va a abrir negociaciones directas con Líbano para un plan de paz que incluya el desarme de la milicia chií Hizbulá, al día siguiente de que su Ejército llevara a cabo los mayores bombardeos sobre el país vecino desde que comenzó la guerra, dejando más de 300 muertos.

«Ante los reiterados llamamientos del Líbano para iniciar negociaciones directas con Israel, ayer instruí al Gabinete para que las inicie lo antes posible», ha asegurado el primer ministro en un comunicado emitido por su oficina. «Las negociaciones se centrarán en el desarme de Hizbulá y el establecimiento de relaciones pacíficas entre Israel y Líbano», ha sostenido Netanyahu, que ha declinado una tregua temporal porque el objetivo, según dice, es un «acuerdo de paz histórico y duradero» que sumar a los Acuerdos de Abraham, a los que ya se adhirieron en 2020 Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán.

La oferta de Israel llega mientras pende de un hilo el acuerdo de alto el fuego alcanzado la madrugada del martes entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán, marcado por las discrepancias sobre si Líbano estaba incluido o no en tal pacto. Poco después de que se anunciara el acuerdo, el propio Netanyahu se apresuró a decir que apoyaba el acuerdo asumido por EE.UU. y que pararía sus ataques en Irán, pero no contra objetivos del partido-milicia chií Hizbulá en Líbano. La ofensiva israelí desde hace seis semanas ha provocado la muerte de más de 1.700 libaneses, la mayoría civiles, y ha forzado el desplazamiento de más de un millón de personas. El grupo chií, afín a Irán, ha reconocido la muerte de unos 400 de sus combatientes.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha señalado en una entrevista con NBC que en una llamada telefónica la víspera con Netanyahu le pidió que redujera los bombardeos israelíes sobre el Líbano para preservar el frágil alto el fuego con Irán. «Hablé con Bibi y me dijo que lo haría con discreción. Creo que debemos ser un poco más discretos», ha señalado el mandatario.

Una hora antes de la declaración de Netanyahu, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha declarado que «la única solución a la situación en el Líbano es un alto el fuego, seguido de negociaciones directas entre ambos». También ha indicado que había una vía diplomática abierta con ese objetivo y que contaba con apoyos internacionales, particularmente después de la matanza del miércoles. Está previsto que el diálogo entre las partes comience la próxima semana en la sede del Departamento de Estado de Washington, según el medio digital Axios.

Por su parte, el legislador de Hizbulá, Ali Fayad, ha señalado que el grupo rechaza negociar con Israel y que el gobierno libanés debería exigir un alto el fuego como condición previa al diálogo, además de la retirada de las tropas israelíes del país y el retorno de los libaneses desplazados por la ofensiva militar.

Israel y Líbano nunca han mantenido relaciones diplomáticas ante la negativa de los países árabes de reconocer Israel como Estado. Solo mantienen un acuerdo de armisticio desde 1949, que no fijó una frontera clara entre ambos países, lo que ha derivado en múltiples fricciones y disputas a lo largo de las décadas. En 2022, con la mediación de EE.UU. firmaron un insólito acuerdo para definir su frontera marítima y repartirse la exploración de yacimientos de gas en esas aguas del Mediterráneo.

Más ataques y órdenes de evacuación

Esta misma tarde, horas antes del anuncio sobre las conversaciones, Israel ha mandado nuevas órdenes de evacuación en varios barrios del sur de Beirut, sobre el suburbio chií del Dahiye, bastión de Hizbulá, antes de lanzar ataques. Los bombardeos del miércoles, que se llevaron a cabo sin previo aviso, alcanzaron amplias zonas del país, incluidos barrios suníes del norte y centro de la capital. Israel asegura que mató en los ataques del miércoles a Ali Yusuf Harshi, secretario personal y sobrino del secretario general de Hizbulá, Naim Qasem. «Desempeñó un papel central en la gestión y seguridad de su cargo», ha afirmado el Ejército israelí en un comunicado, en el que también confirman la destrucción de «dos cruces clave» supuestamente usados por los combatientes del grupo para atravesar el río Litani «para transferir miles de armas, cohetes y lanzadores».

El río Litani parte Líbano en dos a unos 30 kilómetros de la frontera con Israel, cuyo gobierno siempre ha exigido que la milicia, ampliamente asentada en el sur del país, se repliegue al flanco norte de ese río, como quedó establecido en un acuerdo de tregua en 2024. Por su parte, Hizbulá ha anunciado este jueves una veintena de operaciones militares contra objetivos israelíes.

Con el objetivo de impedir que Hizbulá recupere sus posiciones en el sur de Líbano, zona que llegó a controlar política, social y militarmente hasta 2024, Israel anunció la semana pasada su intención de ocupar el área fronteriza dentro de Líbano para crear una «zona de seguridad», lo que supone demoler todas las viviendas y forzar el desplazamiento de los 600.000 libaneses que viven en esa zona, «como el modelo de Gaza», según las palabras del propio ministro israelí de Defensa, Israel Katz. Se trata del 8 % del territorio libanés.

Cuarta guerra entre Israel y Hizbulá

Israel lanzó una nueva ofensiva contra Hizbulá —desatando así la cuarta guerra entre Israel y Hizbulá— después de que la milicia, respaldada y financiada por Irán, comenzara a disparar contra Israel el 2 de marzo, dos días después del ataque coordinado entre EE.UU. e Israel sobre varias localizaciones en Irán, que incluyó el asesinato del líder supremo iraní, Alí Jameneí. Desde entonces, han muerto en el país persa más de 3.000 personas en los ataques, y las fuerzas israelíes han acometido asesinatos selectivos contra altos cargos de la Guardia Revolucionaria, incluido el jefe de seguridad Alí Larijani.

Este nuevo enfrentamiento acababa con poco más de un año de relativa calma en la frontera, después de que Israel y Líbano firmaran un alto el fuego en noviembre de 2024, que puso fin a la guerra de ese otoño, que comenzó con la ‘operación beeper’, la detonación masiva de buscas y walkie-talkies, los días 17 y 18 de septiembre, de miembros de Hizbulá, que dejó decenas de muertos y miles de heridos en las filas del grupo, pero también de civiles. Diez días después, mató al histórico líder del grupo, Hasán Nasralá, así como a varios de los que fueron nombrados sus sucesores y otros altos cargos de la milicia.

Esa guerra —que explotó después de casi un año de cruce de fuego en la frontera como un segundo frente de la guerra de Gaza contra Hamás desde el 7 de octubre de 2023— dejó al grupo muy débil y descabezado, forzado a aceptar una tregua que incluía su repliegue al norte del rio Litani, lejos de la frontera con Israel, y a sus desarme, a cambio de que las fuerzas israelíes cesaran sus ataques. Ni Israel ni la milicia cumplieron esos términos.

Israel e Hizbulá ya se habían enfrentado en otras dos guerras anteriores: un breve enfrentamiento armado de 16 días en 1996 pero que sirvió para que Israel ocupara el sur del país durante casi cuatro años; pero la tensión se recrudeció de nuevo en verano de 2006, derivando en una escalada bélica de un mes en la que las tropas israelíes también invadieron por tierra el país árabe.

Pero estas cuatro contiendas bélicas con Hizbulá (1996, 2996, 2024 y 2026) no han sido las únicas que han enfrentado a Israel y Líbano. En 1982, las tropas israelíes emprendieron una operación militar dentro de territorio libanés para acabar con la presencia de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en el sur del país, además de sitiar y bombardear Beirut durante meses. RTVE

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