Descubren mecanismo que favorece la metástasis del cáncer en el cerebro e investigan cómo frenarlo

Entre el 10% y el 30% de las personas diagnosticadas con un cáncer que se origina fuera del cerebro desarrolla metástasis cerebral, según datos de la Cleveland Clinic. Se trata de una complicación que suele asociarse a un pronóstico desfavorable y a la falta de opciones terapéuticas específicas.

Un estudio internacional liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España, publicado en la revista Cancer Research, describe un mecanismo que facilita la metástasis cerebral y explora una vía terapéutica potencialmente aplicable en diversos tipos de cáncer y otras afecciones del cerebro.

El trabajo señala el papel de una proteína llamada factor inhibidor de la migración de macrófagos (MIF, por sus siglas en inglés) en la reprogramación de células “defensivas” del cerebro, lo que abre la posibilidad de bloquear ese proceso mediante un fármaco ya aprobado para otras patologías.

Nuevas pistas sobre cómo los tumores se desarrollan en el cerebro

Los cánceres más proclives a diseminarse al cerebro son los de pulmónmamacolonriñón y melanoma, afirman desde la Mayo Clinic. La aparición de metástasis cerebral implica síntomas que varían según la ubicación y el tamaño de los tumores.

Pueden ir desde dolores de cabeza hasta convulsiones, alteraciones cognitivas, debilidad muscular y pérdida de equilibrio, entre otros. Las alternativas de tratamiento incluyen cirugía, radioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas y quimioterapia, pero la mayoría de los enfoques actuales resultan paliativos y no modifican el curso de la enfermedad.

Sin embargo, los avances presentados pueden cambiar este panorama. El estudio identifica a la proteína MIF como responsable de un proceso clave para la progresión de la metástasis cerebral. Según el artículo científico, las células tumorales que llegan al cerebro producen MIF en grandes cantidades. Esta proteína se une a una proteína llamada CD74, presente en la superficie de células del sistema inmune cerebral conocidas como microglía y macrófagos.

Bajo condiciones normales, estas células ayudan a defender el cerebro y a alertar al sistema inmunitario frente a amenazas. No obstante, cuando MIF se une a CD74, desencadena una reprogramación que convierte a la microglía y los macrófagos en aliados del tumor.

Cuando ocurre esta unión, una parte de CD74 entra en el núcleo de la célula y activa genes que favorecen la inflamación y ayudan a las células tumorales a sobrevivir y multiplicarse. El estudio muestra que estas células defensivas con altos niveles de CD74 (llamadas por los científicos “CD74 positivas” o CD74+) aparecen en el cerebro solo cuando la metástasis ya está avanzada. En cerebros sanos no se encuentran estas células con CD74 en la superficie.

(Imagen Ilustrativa Infobae)Los tumores de pulmón, mama, colon, riñón y melanoma son los que más suelen diseminarse al cerebro, según la Mayo Clinic (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis de muestras de pacientes y modelos animales mostró que la presencia de microglía/macrófagos CD74+ se asocia a una progresión más agresiva de la enfermedad y a un peor pronóstico.

Además, el estudio encontró que las personas con metástasis cerebral tenían niveles altos de MIF en el líquido cefalorraquídeo, que es el fluido que rodea el cerebro y la médula espinal. Esto significa que medir la cantidad de la proteína en ese líquido podría servir para detectar la presencia de metástasis en el cerebro o seguir la evolución de la enfermedad.

Cómo se pusieron a prueba las hipótesis en el laboratorio

El equipo de investigación realizó experimentos con ratones y también con muestras humanas para entender cómo actúan las proteínas MIF y CD74 en la metástasis cerebral. Usaron roedores a los que les introdujeron células cancerosas provenientes tanto de humanos como de otros ratones.

Cuando eliminaron el gen responsable de producir MIF en las células del tumor, observaron que se formaban menos metástasis en el cerebro. Esto se relacionó con una menor activación en el núcleo de las células defensivas del cerebro (microglía y macrófagos) y con una reducción de los genes que ayudan al cáncer a crecer y a escapar del sistema inmune.

(Imagen Ilustrativa Infobae)Los síntomas de la metástasis cerebral varían por ubicación y tamaño del tumor, pueden incluir convulsiones y alteraciones cognitivas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, los investigadores trabajaron con pequeños fragmentos de tejido tumoral de pacientes, que mantuvieron en el laboratorio para probar tratamientos. En estos cultivos comprobaron que el medicamento ibudilast bloqueaba la unión entre MIF y CD74, lo que impedía que las células defensivas del cerebro fueran “secuestradas” por el tumor. Así, en casi tres de cada cuatro muestras, el fármaco logró ralentizar la multiplicación de las células cancerosas.

El estudio también analizó cómo funcionan los genes en estos tejidos para identificar la “firma” o señal específica de las células de defensa que tienen CD74. Los investigadores descubrieron con sorpresa que estas mismas señales también se activan en cerebros con Alzheimer y esclerosis múltiple. Este hallazgo sugiere que el proceso de “secuestro” de las defensas no es exclusivo del cáncer, sino una vulnerabilidad común del cerebro que podría abrir la puerta a tratamientos para múltiples enfermedades neurológicas.

Hacia nuevas opciones para tratar enfermedades cerebrales

Si bien ya se conocía la capacidad del ibudilast para bloquear la interacción entre estas proteínas, este estudio es pionero en demostrar su eficacia terapéutica contra la metástasis cerebral. Los investigadores probaron que el fármaco logra cruzar las defensas naturales del cerebro y “desactivar” el programa que ayuda al tumor a crecer, logrando resultados positivos en más del 70% de las muestras de pacientes analizadas.

Primer plano de neuronas interconectadas con núcleos brillantes en un fondo oscuro, sobre las cuales se superponen intrincadas estructuras moleculares azules y naranjas.Niveles altos de MIF en el líquido cefalorraquídeo podrían ayudar a detectar la metástasis cerebral y monitorear su evolución (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se trata de un medicamento que ya se utiliza en algunos países para tratar el asma y que destaca por su gran capacidad para cruzar la barrera hematoencefálica, el “muro” natural que protege al cerebro y que suele bloquear a la mayoría de los fármacos. Además, cuenta con un perfil de seguridad muy favorable, lo que significa que es bien tolerado por el cuerpo humano.

El estudio propone que la reprogramación de la microglía y los macrófagos CD74+ por MIF constituye una vulnerabilidad común en diversas enfermedades cerebrales, que podría ser explotada terapéuticamente. Los autores prevén iniciar próximamente un ensayo clínico.

Además, la posibilidad de detectar niveles elevados de MIF en el líquido cefalorraquídeo abre la puerta al desarrollo de pruebas de diagnóstico menos invasivas y a la monitorización de la respuesta al tratamiento.

por INFOBAE