La joven española Noelia Castillo Ramos, de 25 años, murió este jueves 26 de marzo tras someterse a la eutanasia que había solicitado en 2024, poniendo fin a un proceso marcado por años de sufrimiento personal y una prolongada batalla judicial.
Según reportaron medios locales, entre ellos La Vanguardia, el procedimiento se llevó a cabo en el Hospital Residencia Sant Camil, en la comarca catalana del Garraf. La joven estuvo acompañada por sus familiares, incluido su padre, Gerónimo Castillo, quien se opuso a la decisión hasta el último momento.
Castillo Ramos llevaba dos años en tribunales para lograr que se autorizara la eutanasia. Su padre rechazaba la solicitud, pero la justicia finalmente reconoció su derecho a acceder al procedimiento.
Su situación se agravó tras intentar quitarse la vida el 4 de octubre de 2022, cuando se lanzó desde un quinto piso. La caída le dejó como consecuencia una paraplejia y otras secuelas graves. La joven reveló haber sido víctima de distintos abusos, entre ellos una agresión sexual múltiple.
En abril de 2024 solicitó formalmente la eutanasia ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, que aprobó su petición por unanimidad tres meses después.
Horas antes de su muerte, la joven expresó sentirse en paz con su decisión. “Por fin lo he conseguido, por fin podré descansar”, dijo en una entrevista concedida al programa Y ahora Sonsoles, en Antena 3, citada por La Vanguardia. En ese espacio también relató su deterioro físico y emocional, asegurando que no tenía ganas de comer ni de salir, que dormía mal y que padecía dolores constantes. “Quiero dejar de sufrir, irme en paz”, añadió.
En esa misma intervención, la primera en la que habló públicamente, contó que desde muy joven había atravesado situaciones difíciles. Explicó que intentó quitarse la vida en varias ocasiones y que comenzó a autolesionarse desde la infancia. Tras la separación de sus padres y su paso por centros de acogida, su situación se complicó aún más, lo que derivó en consumo de drogas y relaciones marcadas por abusos.
Relató que fue víctima de agresiones sexuales en distintas ocasiones, incluida una violación grupal. “Fueron tres chicos, pero nunca denuncié porque al cabo de tres o cuatro días me tiré por la ventana”, explicó.
El proceso judicial para autorizar la eutanasia se prolongó debido a la oposición de su padre, asesorado por la asociación Abogados Cristianos, que también confirmó su fallecimiento a través de redes sociales. La organización lamentó lo ocurrido y cuestionó la legislación vigente, al considerar que no protege adecuadamente a las personas en situación de vulnerabilidad.
“Pedimos a los políticos que su historia sirva para impulsar cambios urgentes y evitar que algo así vuelva a ocurrir”, escribió la fundación en comunicado.
El padre sostenía que su la joven no estaba en condiciones de tomar una decisión de este tipo, mientras que sus representantes legales solicitaban que se le practicara un tratamiento psicológico antes de autorizar la muerte asistida. También argumentaban que no se habían agotado todas las alternativas terapéuticas.
En las horas previas al procedimiento, decenas de personas se congregaron en las afueras del hospital, de acuerdo con La Vanguardia. Agentes de los Mossos d’Esquadra custodiaron el lugar y pidieron en varias ocasiones a los presentes que mantuvieran el silencio. Entre los asistentes se encontraban miembros de la Iglesia evangélica Filadelfia, quienes buscaban hablar con la joven para que reconsiderara su decisión.
En medio de la tensión, un familiar salió momentáneamente del hospital, visiblemente afectado, para pedir respeto por el duelo de la familia antes de regresar al interior del centro.
El abogado de la familia también criticó el papel del sistema sanitario, al asegurar que no ofreció alternativas distintas a la eutanasia. Confirmó además que el padre de la joven se encontraba dentro del hospital y señaló que la familia permaneció unida hasta que el caso adquirió notoriedad pública.
Los intentos legales para frenar el procedimiento fueron rechazados en distintas instancias: primero por un juzgado de instrucción de Barcelona, luego por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y, finalmente, por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
De no haberse producido estos recursos, la eutanasia habría tenido lugar el 2 de agosto de 2024, fecha en la que estaba prevista inicialmente.
