Muere filósofo alemán Jürgen Habermas

Jürgen Habermas, cuyo trabajo sobre comunicación, racionalidad y sociología lo convirtió en uno de los filósofos más influyentes del mundo y en una figura intelectual clave en su Alemania natal, ha muerto. Tenía 96 años.

La editorial de Habermas, Suhrkamp, informó que murió el sábado en Starnberg, cerca de Múnich.

Habermas intervino con frecuencia en asuntos políticos durante varias décadas. Su extensa obra escrita cruzó las fronteras de disciplinas académicas y filosóficas, y ofreció una visión de la sociedad moderna y de la interacción social. Entre sus trabajos más conocidos figuraba la obra en dos volúmenes “Theory of Communicative Action” (Teoría de la acción comunicativa).

Habermas, que tenía 15 años cuando se produjo la derrota de la Alemania nazi, recordó después el amanecer de una nueva era en 1945 y el hecho de asumir la realidad de los crímenes nazis como algo sin lo cual no habría encontrado su camino hacia la filosofía y la teoría social. Recordó que “de pronto veías que era un sistema políticamente criminal en el que habías vivido”.

Mantuvo una relación ambivalente con el movimiento estudiantil de izquierda de finales de la década de 1960 en Alemania y más allá, involucrándose con él pero también advirtiendo entonces del peligro de lo que llamó “fascismo de izquierda” –una reacción a un discurso incendiario de un dirigente estudiantil que más tarde dijo que estaba “un poco fuera de lugar”. Posteriormente reconoció que el movimiento impulsó una “liberalización fundamental” de la sociedad alemana.

En la década de 1980, Habermas fue una figura destacada en la llamada “Disputa de los historiadores”, en la que el historiador berlinés Ernst Nolte y otros reclamaron una nueva perspectiva sobre el Tercer Reich y la identidad alemana. Tendían a comparar lo ocurrido bajo Adolf Hitler con atrocidades cometidas por otros gobiernos, como la muerte de millones en la Unión Soviética bajo Stalin. Habermas y otros opositores sostuvieron que los historiadores conservadores intentaban reducir la magnitud de los crímenes nazis mediante esas comparaciones.

Habermas respaldó el ascenso al poder del canciller de centroizquierda Gerhard Schröder en 1998. Fue crítico del enfoque “tecnocrático” y de la aparente falta de visión política de la sucesora conservadora de Schröder, Angela Merkel, y se quejó en 2016 de los efectos paralizantes sobre la opinión pública de “la manta de espuma de la política de Merkel de adormecer a la gente”.

Fue particularmente crítico del “interés limitado” que, según él, mostraban políticos alemanes, líderes empresariales y medios de comunicación por “dar forma a una Europa políticamente eficaz”. En 2017, elogió que el recién elegido presidente francés Emmanuel Macron expusiera planes de reforma europea, y afirmó que “la manera en que habla de Europa marca la diferencia”.

Habermas nació el 18 de junio de 1929 en Duesseldorf y creció en la cercana Gummersbach, donde su padre dirigía la cámara de comercio local. A los 10 años se convirtió en miembro del Deutsches Jungvolk, una sección de las Juventudes Hitlerianas para niños más pequeños.

Nació con paladar hendido, lo que requirió operaciones repetidas durante su infancia, una experiencia que contribuyó a dar forma a su pensamiento posterior sobre el lenguaje.

Habermas manifestó que había experimentado la importancia del lenguaje hablado como “una capa de lo común sin la cual nosotros, como individuos, no podemos existir”, y recordó que le costaba hacerse entender. También habló de la “superioridad de la palabra escrita” y señaló que “la forma escrita oculta los defectos de lo oral”.