¿Tensiones en el mercado cambiario? Grisanti explica las posibles causas

La reciente reactivación del esquema de subastas cambiarias en Venezuela representa un paso en la dirección correcta, pero su diseño actual está generando «distorsiones que contribuyen a las tensiones en el mercado de divisas», según alertó el economista Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica.

Grisanti explicó en su cuenta de X que el mecanismo ha beneficiado principalmente a grandes empresas, especialmente multinacionales con cuentas en el exterior y acceso rápido al sistema SWIFT, «dejando fuera a numerosas pymes y actores medianos, a pesar de realizar operaciones legítimas».

“Los datos iniciales son elocuentes: cerca de 80 % de las divisas asignadas se dirigieron a sectores prioritarios como alimentos y medicinas, alrededor del 15 % a otros sectores productivos y apenas el 5 % a personas naturales, lo que genera una exclusión significativa de la demanda efectiva”, indicó el especialista.

El economista advirtió que esta concentración de oferta y la demanda insatisfecha ha provocado presión alcista sobre el dólar paralelo, ampliación de la brecha cambiaria y mayores expectativas de devaluación, incluso frente a una oferta formal creciente.

Entre las causas estructurales que identificó se encuentran:

  • Sobrecumplimiento de la banca internacional, derivado de restricciones de EE. UU., que aumenta la cautela de los corresponsales.
  • Debilidad de las corresponsalías, que limita los pagos externos para pymes y empresas no multinacionales.
  • Distorsiones en el sistema financiero local, debido a la participación inicial de pocos bancos, lo que provoca migración de depósitos y debilita la liquidez de bancos pequeños y medianos.

Grisanti sostuvo que el esquema requiere «ajustes urgentes», incluyendo «mayor claridad regulatoria internacional, ampliación del número de bancos participantes, alivio de la liquidez doméstica y la implementación de mecanismos alternativos de pago, como stablecoins reguladas».

Según el economista, el uso supervisado de estas monedas digitales podría canalizar la demanda excluida, reducir costos y tiempos, y descomprimir el mercado paralelo, sin reemplazar las subastas oficiales, sino complementándolas.

El experto concluyó que, sin estas correcciones, un mecanismo diseñado para estabilizar el mercado «podría terminar amplificando los desequilibrios que busca contener».

Este análisis se enmarca en el reciente anuncio del Banco Central de Venezuela (BCV) sobre la venta de 300 millones de dólares derivados de la exportación de hidrocarburos a la banca privada.

Además, se encuentra en curso una nueva oferta de 200 millones de dólares, disponible hasta la primera semana de febrero, que continuará incorporando instituciones financieras para canalizar de manera progresiva los ingresos petroleros de los próximos meses.

El BCV señaló que este proceso requiere un “periodo de adaptación técnica” para garantizar la seguridad en la recepción y liquidación de los recursos.