Luego de los recientes hechos ocurridos en Venezuela, donde se produjo la extracción del Presidente Nicolás Maduro por acciones de los Estados Unidos, el diputado a la Asamblea Nacional, Omar Ávila, realizó un análisis acerca de la situación que actualmente enfrenta Venezuela en su camino hacia la reconstrucción.
«El país se encuentra en una encrucijada histórica, donde es imperativo contar con recursos financieros para revitalizar una nación que actualmente no funciona adecuadamente», dijo el también secretario general nacional del partido Unidad Visión Venezuela.
El parlamentario introdujo el concepto de «el trilema de la reconstrucción», que describe como una trampa de tres puntas donde solo es posible elegir dos opciones, sacrificando siempre una. «Las tres dimensiones del trilema son: la ayuda masiva inmediata, la autonomía en la formulación de políticas y la protección de activos estratégicos».
Añadió que es esencial que los venezolanos «tengamos la capacidad de decidir nuestras propias leyes económicas, salarios y subsidios, sin depender de dictados externos». En este sentido, destacó la necesidad de forjar un Acuerdo Nacional que garantice el control sobre los recursos naturales del país, como el petróleo y el oro, sin tener que hipotecarlos para saldar deudas históricas.
Ávila también planteó un debate crucial sobre la procedencia de la ayuda externa y su impacto en la soberanía nacional. Señaló que el modelo multilateral, representado por instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), podría ofrecer tasas de interés más bajas, pero a cambio de reformas profundas que podrían resultar impopulares.
Por otro lado, el modelo bilateral, liderado por potencias como Estados Unidos y China, podría parecer más flexible, pero a largo plazo compromete los recursos naturales del país.
«En este momento, la verdadera soberanía no radica en el aislamiento, sino en nuestra capacidad de negociación para recibir ayuda sin sacrificar nuestra autonomía», enfatizó.
El diputado propuso tres condiciones fundamentales para avanzar en este proceso: primero, que Venezuela presente su propio Plan de Reformas diseñado por expertos locales; segundo, que se reconozca la corrupción como el mayor enemigo de la soberanía; y tercero, que se plantee la diversificación de socios comerciales para fortalecer la posición del país en el ámbito internacional.
Para fomentar un debate nacional constructivo, Ávila dejó abiertas tres preguntas clave: ¿Es preferible un ajuste dictado por técnicos extranjeros que traiga estabilidad rápida, o un proceso nacional más lento pero autónomo?, ¿Qué activos estamos dispuestos a ceder o concesionar para atraer el capital que reactivará el Sistema Eléctrico Nacional (SEN)? y ¿Cómo evitar que la ayuda humanitaria se convierta en una herramienta de control geopolítico?
En ese sentido hizo un llamado a la reflexión y al diálogo entre todos los sectores de la sociedad venezolana, para encontrar soluciones viables a los desafíos actuales del país. «No es momento de protagonismo, es necesario llegar a un entendimiento sincero y poner al país y a los ciudadanos en primer lugar; de esta manera, podemos avanzar para entre todos, sacar a Venezuela adelante y recuperar nuestra democracia y autonomía». Concluyó Omar Ávila.
