La inflación en EEUU se estabiliza tras el cierre del gobierno federal

Los últimos datos del Buró de Análisis Económico muestran que el PCE y su subyacente igualaron los niveles de septiembre, en un contexto de recuperación de información tras la suspensión administrativa

El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) en Estados Unidos, uno de los principales indicadores de inflación que sigue de cerca la Reserva Federal (Fed) para definir la política de tipos de interés, mantuvo en noviembre una tasa interanual del 2,8%, igualando el nivel de septiembre, según datos difundidos este jueves por el Buró de Análisis Económico (BEA). El indicador había descendido una décima en octubre, pero recuperó esa variación el mes siguiente. El PCE subyacente, que elimina del cálculo los precios de alimentos y energía por su volatilidad, reflejó la misma evolución: descendió al 2,7% en octubre y volvió al 2,8% en noviembre.

El reporte, publicado con retraso por el reciente cierre del gobierno federal, incluyó por primera vez cifras de dos meses consecutivos. El apagón de datos provocado por la suspensión administrativa complicó el seguimiento de la evolución económica estadounidense, obligando a los analistas a operar con información desfasada.

En términos mensuales, tanto el índice general como el subyacente del PCE registraron un avance del 0,2% en octubre y noviembre, en línea con las previsiones del mercado. Estos datos surgen mientras los inversores observan de cerca el impacto de la política arancelaria del presidente Donald Trump en los precios de consumo. Dentro de los componentes, la energía bajó un 0,7% en octubre, revirtiendo una subida del 1,7% en septiembre, pero repuntó un 1,9% en noviembre. Los precios de los alimentos se mantuvieron estables durante ambos meses, tras un incremento mensual del 0,4% en septiembre. Los servicios aumentaron un 0,3% en octubre y un 0,2% en noviembre.

El PCE se calcula a partir de la variación de una amplia gama de gastos de consumo y permite observar los cambios en el comportamiento de los consumidores. La Fed, que celebrará su próxima reunión los días 27 y 28 de enero, tiene en cuenta este indicador junto a la inflación subyacente, el desempleo y el producto interior bruto (PIB) para sus decisiones de política monetaria.

Por otro lado, el PIB de Estados Unidos creció a un ritmo anualizado del 4,4% entre julio y septiembre, una décima más que el dato anticipado en diciembre, y el mayor nivel en dos años, de acuerdo con el Departamento de Comercio. El crecimiento intertrimestral fue del 1,1%. La revisión al alza respondió principalmente a un mejor desempeño de las exportaciones y la inversión, compensado parcialmente por una ligera rebaja en el gasto de los consumidores. No obstante, el consumo siguió siendo el principal motor del avance económico, con los hogares aumentando el gasto tanto en bienes como en servicios, pese a los obstáculos derivados de los aranceles y el escaso dinamismo en el mercado laboral, según la economista jefe de Navy Federal Credit Union, Heather Long, citada por el Commerce Department.

Los precios de la gasolinaLos precios de la gasolina y el diésel se muestran en una gasolinera Exxon en Point Comfort, Texas, EE. UU., el 8 de enero de 2026. REUTERS/Antranik Tavitian

El informe confirmó que, frente al encarecimiento del coste de la vida, los estadounidenses han mostrado una mayor sensibilidad a los precios y una tendencia a acudir a tiendas mayoristas. Además del consumo, las exportaciones, el gasto público y la inversión contribuyeron positivamente al crecimiento del tercer trimestre. Todo esto ocurre en un contexto en el que el mercado laboral comienza a mostrar señales de enfriamiento y la administración Trump ha desplegado una política arancelaria amplia sobre sus socios comerciales.

A pesar del fuerte avance del PIB, Long advirtió que la situación es “incierta” para muchas familias de clase media, ya que “el crecimiento robusto está impulsado por inversiones en inteligencia artificial y el consumo de los hogares con mayores ingresos”, mientras que “prácticamente no hay contratación” y persisten dudas sobre si la bonanza llegará a los segmentos medios de la población.

Desde el gobierno estadounidense se ha manifestado optimismo respecto al futuro desempeño económico. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, declaró al margen del Foro Económico Mundial en Davos que los primeros tres meses de 2026 podrían registrar crecimientos superiores al 5%. Lutnick señaló que, con menores tasas de interés, el repunte podría ser aún más pronunciado. La administración Trump ha pedido reiteradamente a la Fed una reducción más agresiva de los tipos de interés.

Por otra parte, analistas anticipan que el crecimiento correspondiente al último trimestre de 2025 reflejará un impacto negativo por el cierre gubernamental de 43 días. En el segundo trimestre, el PIB estadounidense había crecido un 3,8%.

(Con información de EFE y AFP)

por INFOBAE