Enero es ideal para planificar: cinco recomendaciones de la ciencia para proyectar el año

En exclusiva para Infobae, Ineco explica por qué este mes activa funciones clave en nuestro órgano central. Las estrategias para planificar el 2026 de forma saludable

*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.

El inicio de un nuevo año suele vivirse como una oportunidad para revisar hábitos, redefinir prioridades y proyectar objetivos. Enero, en particular, se presenta como un mes propicio para detenerse, reflexionar y planificar el año que comienza con mayor conciencia y realismo.

Con un ritmo generalmente más pausado y, en muchos casos, atravesado por períodos de descanso, este momento favorece una mirada más clara sobre las propias necesidades y expectativas.

Desde distintas disciplinas de la salud mental se destaca la importancia de aprovechar este período no desde la exigencia o la acumulación de metas, sino desde una organización flexible que contribuya al bienestar emocionalPlanificar puede ser una herramienta valiosa para ordenarse y reducir el estrés, siempre que incluya también espacios de descanso, ocio y revisión personal.

A continuación, se presentan algunas claves para organizar el año de manera saludable, desde una mirada integradora entre la neuropsicología y la psiquiatría.

¿Por qué enero favorece la planificación?

El inicio del año funcionaEl inicio del año funciona como un marcador temporal que ayuda al cerebro a segmentar el tiempo y reorganizar objetivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde la neuropsicología, el comienzo del año puede entenderse como un “marcador temporal” que facilita la motivación y la reorganización de objetivos. Los cambios de ciclo ayudan al cerebro a segmentar el tiempo y a generar nuevos puntos de partida, lo que favorece la activación de funciones ejecutivas como la planificación, la organización y la anticipación.

En este sentido, la licenciada Carolina Zeballosneuropsicóloga del Departamento de Neuropsicología de INECO, señala que “enero funciona como un punto de reinicio simbólico que facilita la puesta en marcha de procesos cognitivos clave para planificar, como la flexibilidad cognitiva y la capacidad de anticipar escenarios posibles”.

Desde la psiquiatría, se subraya la importancia de diferenciar una planificación saludable de la autoexigencia excesiva. Proponerse metas poco realistas o intentar “ordenarlo todo” de manera rígida puede favorecer la aparición de ansiedad, frustración o el abandono temprano de los objetivos planteados.

Organizar no es llenar la agenda

La autoexigencia excesiva al planificarLa autoexigencia excesiva al planificar puede favorecer la aparición de ansiedad, frustración y abandono temprano de objetivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Planificar no implica hacer más actividades, sino decidir mejor. Una organización saludable se basa en definir objetivos posibles y alcanzables, priorizar en lugar de sobrecargarse y construir rutinas flexibles que puedan adaptarse a los imprevistos.

La doctora Lucía Seré, psiquiatra del Departamento de Psiquiatría de Adultos de INECO, destaca que “una buena organización no busca controlar cada momento del día, sino reducir el esfuerzo mental que implica decidir constantemente, generando un marco que favorezca el bienestar emocional y deje lugar para lo espontáneo”.

Cuando la planificación es deficiente o excesivamente rígida, puede impactar negativamente en el estado de ánimo, favorecer la irritabilidad, el estrés sostenido o las dificultades para conciliar el sueño.

El desafío de organizarse en personas con TDAH

Las personas con TDAH suelenLas personas con TDAH suelen enfrentar mayores desafíos para planificar y sostener el esfuerzo en la organización de tareas (Freepik)

Para las personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la organización del tiempo y de las tareas suele representar un desafío mayor. Las dificultades para planificar, estimar tiempos, sostener el esfuerzo o priorizar actividades pueden derivar en postergaciones frecuentes y en experiencias repetidas de frustración.

En estos casos, el inicio del año puede pensarse como una oportunidad para revisar estrategias y apoyos, y no como un momento para exigirse más. La planificación resulta más efectiva cuando se apoya en herramientas externas y en objetivos concretos, en lugar de depender exclusivamente de la fuerza de voluntad.

Estrategias para planificar el año

Entre las recomendaciones más útiles para una planificación saludable se encuentran:

Estas estrategias resultan especialmente beneficiosas para personas con dificultades atencionales, pero pueden ser útiles para cualquier persona que busque reducir el estrés cotidiano.

La importancia del acompañamiento profesional

En algunos casos, contar con acompañamiento profesional puede ser fundamental para construir una organización acorde a las necesidades individuales. Consultar a tiempo permite prevenir el malestar emocional y favorecer cambios sostenidos en el tiempo.

Desde la psiquiatría, se evalúan aspectos como el impacto del sueño, la alimentación, el estado de ánimo y, cuando corresponde, los tratamientos farmacológicos en la organización diaria. Desde la neuropsicología, se trabaja en el entrenamiento de funciones ejecutivas, la psicoeducación y la construcción de hábitos más adaptativos.

En instituciones especializadas como INECO, Instituto de Neurología Cognitiva, se desarrollan abordajes interdisciplinarios que permiten evaluar de manera integral las dificultades cognitivas y emocionales, orientando estrategias de tratamiento personalizadas según cada caso.

Organizar el año no debería vivirse como una fuente de presión ni como una exigencia de perfecciónPlanificar implica también cuidar la salud mental y física, respetar los propios límites y preservar los vínculos. Enero puede ser un buen punto de partida para ordenar prioridades, siempre desde una mirada realista, flexible y compasiva.