El Gobierno Bolivariano ha instado a la población a la movilización, indicando que «el pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en perfecta fusión popular-militar-policial, se encuentran desplegados para garantizar la soberanía y la paz». De forma paralela, la diplomacia venezolana elevará «las correspondientes denuncias ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el Secretario General de dicha organización, la CELAC y el MNOAL, exigiendo la condena y rendición de cuentas del Gobierno estadounidense».
El Presidente Nicolás Maduro ha activado «todos los planes de defensa nacional» y ha ordenado «la implementación del Decreto que declara el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, para proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada». Se ha dispuesto el inmediato despliegue del Comando para la Defensa Integral de la Nación.
En línea con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, Venezuela «se reserva el derecho a ejercer la legítima defensa para proteger a su pueblo, su territorio y su independencia». Finalmente, el comunicado hace un llamado a la solidaridad internacional, citando al Comandante Hugo Chávez Frías: «‘ante cualquier circunstancia de nuevas dificultades, del tamaño que fueren, la respuesta de todos y de todas los patriotas…es unidad, lucha, batalla y victoria’». El comunicado fue emitido en Caracas el 3 de enero de 2025.
Los acontecimientos se desarrollan en el contexto de máximas amenazas de Washington con el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe y el bloqueo naval contra Venezuela anunciado por la administración Trump el pasado 16 de diciembre.
La operación militar estadounidense en el Caribe, iniciada en agosto, incluye destructores, un submarino nuclear, el portaaviones USS Gerald R. Ford y más de 4.000 militares. Este movimiento militar es considerado por el Gobierno venezolano como una violación al derecho internacional.
